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martes, 23 de septiembre de 2014

no te enamores a distancia !!

Señorita Occidental
No te enamores a distancia

No te enamores si ella está lejos. Parece
bonito pero no lo tomes a la ligera.
Querrás darle todo pero no podrás tocarla.
Soñarás con su tacto, pintarás su sonrisa,
pero no disfrutarás de la calidez que
transmite; te harán falta los momentos
espontáneos en los que te inunde con su
cuerpo. Imaginarás sus labios pero no
conocerás su intoxicaste frescura; su
físico y la pasión que incita será un
fantasma que atormente tu vida. Dolerá
cuando las palmas de tus manos no puedan
tocar sus caderas y acercarla a ti desde los
kilómetros que los separan. Perderás las
noches imaginando su presencia pero no
saldrá del mundo de lo hipotético. Lo
decimos en serio. Te volverás miserable,
dependiente de una cadena, un cable, una
señal, conectado a un teléfono como si
fuera un respirador artificial.

No te enamores si estás lejos. Tu corazón
será prisionero de la distancia. Te
imaginarás apreciando el mar, tomados de
la mano cuando en realidad estás
estacionando el auto en un crudo invierno
ansiando el calor que en tu casa no
hallarás. Vivirás flotando en la información
de la comunicación digital, alejado de la
vida que te espera del otro lado de la
puerta. Te dolerán los oídos de tanto
esperar un susurro que vibre por tu cuello,
ese que nunca llegará. Te ofenderá la
forma en la que otros desperdician y
despilfarran su amor. Ordenarás tu cama
para que no quede impresa tu figura
solitaria, esa que pasó la noche arañando
sábanas simulando con almohadas la suya,
como un placebo necesario para poder
evitar otro desvelo.

Cuando las cartas no llegan con la
frecuencia de siempre y las horas se van
cargando de silencio descubrirás la
frustración de la geografía y la amargura
del dolor. Cuando la presión en tu pecho se
vuelve demasiado difícil de soportar, déjalo
ir. Escríbele en mayúsculas de tu fe, del
amor con el que compensas la ausencia. Dile
que no conoces su olor, la presencia de su
sonrisa, ni la forma en la que sostiene la
pluma; que no conoces el grosor de sus
letras ni la sensación de su piel, que entre
tus manos sostienes el espacio que
pertenecen a las suyas, que necesitas sabe
qué hacer sin él. Desenreda tus esperanzas
del teléfono, desconecta tus sueños de la
computadora y cuélgalos de una estrella
otra vez. Ve a la cama creyendo que aquel
mar lavará el amor y se lo llevará la
marea, un día lo hará. Después de tantas
pruebas, si viniera a casa contigo,
entenderás que incluso sin distancia
podrán sentirse lejanos.

—Denise Márquez y Ave Literaria

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